Siempre tuve la costumbre de acostarme
No sin antes asegurarme
Que estuviera todo
Perfectamente cerrado.
Todo tipo de aberturas,
Todo tipo de perillas.
Que las luces prendidas no fueran muchas,
Y las luces apagadas, tampoco.
Que el gas no se escapara enseguida:
Había que meterse en la cama, y esperar un largo rato.
A que la tele que quedaba prendida se apagase a la media hora;
Entre el sueño y las cosquillas, que las gotas de la canilla
Dejaran de tronar
Por mi habitación.
(en La casa sola, 2009)
sábado, 8 de agosto de 2009
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