sábado, 8 de agosto de 2009

Gas

Siempre tuve la costumbre de acostarme
No sin antes asegurarme
Que estuviera todo
Perfectamente cerrado.

Todo tipo de aberturas,
Todo tipo de perillas.

Que las luces prendidas no fueran muchas,
Y las luces apagadas, tampoco.
Que el gas no se escapara enseguida:

Había que meterse en la cama, y esperar un largo rato.

A que la tele que quedaba prendida se apagase a la media hora;
Entre el sueño y las cosquillas, que las gotas de la canilla

Dejaran de tronar
Por mi habitación.



(en La casa sola, 2009)

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